
Este 20 de enero, los Estados Unidos de América posesionará a su nuevo presidente, iniciando una nueva etapa en la vida de la nación más poderosa del planeta.
Aunque todo indica que Joe Biden será el 46to presidente de los Estados Unidos, el presidente Donald Trump se juega su última carta el próximo 6 de enero, en su intento por permanecer en la Casa Blanca, cuando legisladores de su partido, encabezados por el senador republicano Ted Cruz, se opongan a la certificación de los resultados electorales en ciertos estados como Pensilvania, a menos que una comisión electoral complete una auditoria de emergencia de 10 días Ellos se oponen a la certificación de la victoria de Joe Biden y piden la revocatoria de elecciones.
Todo esto cuando la última encuesta de Gallup señala al presidente Trump como uno de los personajes más admirados de los Estados Unidos, superando al ex presidente Barack Obama y al presidente electo, Joe Biden, quien ocupó el tercer lugar.
Basados en estas encuestas, analistas políticos señalan que Trump se perfila también como el candidato republicano para el 2024, tras lograr una aceptación del 89 por ciento entre los ciudadanos de esa tendencia y un 40 por ciento de la ciudadanía en general, una cifra muy alta para un presidente al término de sus funciones.
ATÍPICO PROCESO
La confirmación oficial del triunfador de los comicios de noviembre se da este miércoles 6 de enero, ante el Congreso Nacional, cuando el vicepresidente proceda a la lectura de los votos enviados por los 50 colegios electorales, según manda la Constitución, dejando atrás todas las incertidumbres de este atípico proceso, en el que no faltaron las acusaciones de fraude, impugnaciones y demandas ante las cortes de Justicia, por parte del presidente Donald Trump, quien aspiraba a su segundo mandato.
Las demandas de fraude electoral, fueron dadas ya sea por supuestas fallas en la identificación de los ciudadanos en el voto anticipado y por correo y por una supuesta manipulación de cifras en el conteo de votos manual y computarizado. Se mencionó que la diferencia de votación a favor de Biden se evidenció tras la suspensión del conteo de votos en altas horas de la noche del 3 de noviembre, cuando la votación republicana se proyectaba como la ganadora y marcaba de rojo el mapa electoral, recordando lo sucedido anteriormente en procesos electorales en Venezuela, Ecuador o Nicaragua.
De haberse confirmado esas denuncias, se habría dado la mayor puñalada en el corazón mismo de esta nación, cuna de la democracia y del desarrollo científico y tecnológico del mundo.
Con todos estos sobresaltos, lo cierto es que el 20 de enero, los norteamericanos tendrán el 20 de enero, a su 46to mandatario en la Casa Blanca y lo que acá suceda, retumbará como una caja de pandora y se proyectará con gran fuerza en la vida económica, social y política del mundo
