
La generación enmascarada, huyendo del más minúsculo enemigo que asedia en cualquier parte, pasará a la historia como símbolo de estoicismo, al haber superado una nueva forma de vida y relación social.
Sin duda, que la máscara, de todos los tamaños y colores, será el arma de los tiempos.
Obligados unos, voluntarios otros, según las disposiciones gubernamentales, los seres humanos acuden a ella como escudo protector para impedir la llegada del CORONAVIRUS
Todo ha cambiado. Ahora casi todo es virtual. Desde la forma de enamoramiento hasta las presentaciones deportivas o artísticas, elecciones y mítines políticos, el sistema educativo, el comercio, la alimentación, la atención médica, el culto y otras tantas cosas más.
Virtuoso o no, el enamoramiento se volvió virtual. La expresión se concentra en los ojos y solo queda imaginar los labios tentadores o no de los contertulios.
Ay Dios mio. Hasta en las parejas hay distanciamiento social. En algunos lugares, los besos con pañuelo de por medio y quien sabe si algo más, superan al enemigo. Menos mal que para fines de procreación, ya está en voga la concepción por vitro
Las gentes se miran unas a otras con recelo. Toser o estornudar, aunque sea por atragantamiento, se ha vuelto casi un delito y … toca alejarse lo mas pronto posible.
Las manos, doloridas de tanto lavar y lavar, han perfeccionado su forma de evitar que este y otros tantos intrusos invisibles hagan de las suyas en nuestra frágil humanidad.
Hemos aprendido a mirarnos con recelo los unos a otros como si alguno portara al terrible enemigo. Un roce de codos o un agitamiento de manos al mejor estilo de reina de belleza, es el saludo de los tiempos.
Ya nada volverá a ser igual a partir de que el coronavirus se apoderó de la mente humana y se acoderó en los medios de comunicación y redes sociales.
El sistema educativo es ahora virtual y quizá quede así para siempre. Al menos en las universidades, este sistema está ya institucionalizado para la mayoría de carreras.
La atención médica, en gran parte se atiende por teléfono, videoconferencias o por cualquier red social moderna como el zoom. Y si va a un hospital, médicos enmascarados tal cual astronautas esbozan su cálida e invisible sonrisa.
El comercio, al más puro estilo ‘Besos’ se multiplica en la red y entregas a domicilio.
Los restaurantes, en su mayoría, vacíos, atienden a medias o realizan entregas a pedido
El público de los grandes escenarios para presentaciones deportivas o artísticas ha sido reemplazado por fotos y aplausos imaginarios.
Las banderas han reemplazado a los seres humanos en los mítines políticos.
La oración y el culto se realiza en templos vacíos, pero con inmensa audiencia televisiva.
Quien se llevará el premio de mueve mundo para la generación enmascarada, sin duda serán los científicos y profesionales que luchan incansables contra este minúsculo y letal enemigo y toda esta generación que asumió el reto con valentía y buen humor.
En fin, luego de la esperada vacuna, quién sabe qué pasará con este mísero enemigo.
Sin duda, la generación enmascarada enfrentará el reto de vivir y aprender de todo lo vivido.
