27 MILLONES DE VACUNADOS EN USA

Ha sido tan promocionado el Coronavirus, que vacunarse fue como acudir a recibir el título universitario.

Tempranito, bien peinados y algo nerviosos acudimos a la cita en el Centro Médico Comunitario de Pinellas, en Saint Petersburgo, Florida.

Una carpa montada en los exteriores de este centro era el escenario en donde personal muy bien preparado, suministraba este servicio a los viejitos, hoy llamados de la tercera edad.

Llenar un formulario con preguntas de rigor sobre salud y alergias, fue el primer paso.    Adjunto se nos entregó toda la información sobre la vacuna, aprobaciones, protección, riesgos, advertencias sobre la reacciones más comunes.  Entregamos nuestra tarjeta de identificación y…listos.

No pasaron ni cinco minutos cuando llegó nuestro turno.  La enfermera llegó con una aguja que parecía tenebrosa.  Vino el pinchazo, pero nada.  Ni se sintió

Luego, a esperar sentaditos en el mismo lugar hasta que pasaran los 30 minutos que marcaba el cronómetro, por si hubiese alguna reacción inesperada. Por suerte, en nuestro grupo no hubo ningún soponcio.  Todos salimos sonreídos y con nuestro título…la tarjeta de vacunación.

Ahora si, a experimentar con las reacciones posteriores.

A  las dos horas empezó un dolor en el brazo que fue agudizándose paulatinamente, dolor de todos los músculos del cuello, dolor del cuerpo y malestar similar a nuestro típico trancazo.  

Y mi marido…  Tranquilo.  Sólo sentia comezón en el sitio de la vacuna y esporádicos estornudos.

Los ingenieros Benìtez, nuestros compañeros de aventura, lucían como si nada.    No tenemos ningún dolor.  Creo que nos han puesto placebo, bromeaban.

Yo argüí que es mejor sentir los síntomas porque la vacuna estaba provocando la reacción esperada para desarrollar anticuerpos.  En fin, a los dos días, todo pasó.

Ahora,  la espera de la segunda dosis de la vacuna.  La cita llegó puntualmente a los 28 días, como estaba programado.  Ahí estuvimos.  Sin más trámite que un formulario y a esperar el turno.  

Vino el pinchazo, la espera de los  30 minutos del cronómetro y, listos.

Mi reacción, similar a la primera dosis:  un poco de dolor en el brazo, malestar general y dolor del cuerpo.

Mi marido, ahora sì que se sintió enfermo, pero todo paso.  En cambio, los ingenieros Benítez, seguían como si nada.

En fin y por suerte, hoy estamos listos para enfrentar las nuevas batallas, aunque seguimos enmascarados.

Así es el proceso de vacunación en los los Estados Unidos.  Rápido, simple, sin mayor complicación, en carpas al aire libre o en los sitios de vacunación asignados en centros de salud, farmacias y centros comerciales masivos.

Hasta hoy, más de 26.5 millones de personas han recibido ya la vacuna, según los datos recopilados por Bloomberg Vaccine Tracker.

Estados Unidos ha estado administrando inyecciones a un ritmo diario más rápido que cualquier otro país del mundo, dando alrededor de 1.35 millones de dosis al día, según datos recopilados por la misma organización.. 

 El gobierno espera inmunizar al menos al 70 por ciento de la población para que surja el efecto rebaño 

Ojalá la tranquilidad llegue pronto a todos nuestros países. Así, el personal de salud, vacunados y familiares de esta generación enmascarada seguimos moviendo al mundo. 

Deja un comentario