
Esqueletos, brujas y más imágenes fantasmagóricas inundan las calles, casas y centros comerciales de los Estados Unidos.
Es que la noche de brujas, conocida como Halloween, es una de las fiestas más celebradas en este país, en la que abundan disfraces de todo tipo, especialmente para los niños que se preparan para su recolección de dulces con el tradicional truco o trato -trick or treat-.
Pero lo más sorprendente es la imaginación y despliegue de imágenes que identifican a lo relacionado con la «santa muerte», convirtiéndola en una verdadera industria que mueve millones y millones de dólares. Basta mirar los escaparates de todos los almacenes y centros comerciales con esqueletos que hablan, muertos que extienden sus brazos y hasta galletas y bisutería de casa con olor a muerte. Puede decirse que «la santa muerte» está hasta en la sopa.
Halloween o noche de brujas, que se celebra el 31 de octubre, en la víspera de todos los santos, es una fiesta de origen pagano, cuyas raíces provienen de un antiguo festival Celta de hace más de tres mil años, conocido como Samhaim -Fin de verano-
Hoy, esa fiesta se ha extendido a centenares de países.
