CON TACOS Y PASTEL

Dios mío.  Qué rápido pasa el tiempo

Mi Kamila cumple dos añitos y sus ojitos negros brillan más que nunca.  Ama los animales y la lectura.  Todo el día tararea canciones y baila a su ritmo. Hojea libros, mira con deleite cada figurita y simula leer.  Le gustan  las muñequitas y pone a sus bebés a dormir en filas muy ordenadas y…bien cobijadas.

 Le encanta el salta y salta con el nombre de todos los animalitos que vienen a su mente…al ritmo de 

»Tres monitos  saltaban en la cama, uno se cayó y se hizo un chichón.  La mamá llamó al doctor y el doctor le contestó ¡No más Kamilas saltando en la cama!   

El repertorio es largo y va desde vacas, gallinas, hasta elefantes y caballos, mientras mi Angie muestra sus habilidades para saltar en un solo pie, dar media vuelta de danzarina y hasta su nueva aventura de patinaje sobre el hielo.  Todo, hasta que la abuela queda agotada. 

Hoy es su día especial.  Angie y Kamila amanecieron vestidas de princesas y hasta con zapatos de tacón, con el que permanecieron menos minutos que aquellos con las que la madre escogió el atuendo.

Entre otros tantos halagos para la cumpleañera, fuimos al parque de agua, al tobogán en el que la muy intrépida trepa y baja pretendiendo seguir el mismo ritmo de Angie  y…hasta a correr tras las ardillas.

Y como no podía faltar, terminamos en la casa de la Titi (tía) a comer pastel.  

Todos: papá y mamá, abuelos, tía y Angie afinamos lo mejor de la voz para cantar ¡Feliz cumpleaños!  Pero ¡oh sorpresa!  Kamila se esfumó debajo de la mesa.  Se acholó mi preciosa.    Pero eso sí, apareció  presurosa para comer el pastel, sin perder ni una miga, con su propia manito. 

Angie, a quien le encantan estos festejos fue quien disfrutó apagando las velas. Aprovechó la ocasión para celebrar también el cumpleaños de su pollito, que lo lleva siempre en su bolso.

Un día más de este intenso trajinar, aunque la vida de la abuela se esfume lentamente.

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