
Auela auela Tenemos que ir a la clínica. Mi pollito está por nacer.
Este fue el recibimiento agitado de mi Angielisita, quien mantenía en sus manitos uno de sus juguetes favoritos: un pollito que abre su cascarón, sale y camina.
El acontecimiento nos puso a todos en movimiento, especialmente a Kamilita que traía y llevaba afanosamente la cuna, el carro, los pañales, así como su bebito favorito que se unió a este alumbramiento.
Auela auela, ya llegó el doctor.
Que dice? le pregunté.
Dice que el pollito ya nació y está muy bien. Que es bellísimo.
Inmediatamente corrio a su cuarto, trajo pañales y cobijas, construyó una casa que parecía un verdadero palacio, envolvió al pollito y le instaló en su habitación.
¡No te pocupes pollito. No tengas miedo. Yo te protegeré. Yo te cuidaré! le dijo
Acto seguido improvisó una clínica y un carro que abre y cierra automáticamente las puertas.
Todo esto seguido al pie de la letra por Kamilita, quien cuidaba a su bebé con el mismo esmero.
Auela auela. Hay que pincharle. Hay que ponerle las vacunas, dijo Angie y consiguió, quien sabe como, una jeringa que apretó en su ala, como había indicado el doctor.
Luego, las dos pequeñas prosiguieron en su rutina diaria, hasta que una nueva novedad me puso en alerta.
Auela auela. Mi pollito creo que está enfermo. Mira. Tiene la carita roja.
Kamilita, la enfermera, apareció de inmediato con el equipo médico para tomar la presión y la temperatura.
Está bien? le pregunté a Angielisita. Si auela. No te pocupes. Ya está bien. Voy a prepararle el biberón.
Kamilita se sumergió de inmediato en sus juguetes y apareció con biberón en mano.
No kamilita. El pollito no toma leche. Hay que darle maíz, dijo Angie, mostrando una mazorca.
De pronto se volvió donde mi y preguntó ¿Tú eres la abuela gallina?
No me quedó más remedio que afirmar que si, pues si Angie es la mamá del pollito, yo sería no solo su abuela, sino su bisabuela gallina,
Desde entonces, todos los días hay que visitar celosamente al pollito, bañarle y tomarle la presión. Angie se ingenió también una placa para tomarle una radiografía (una pequeña pizarra negra).
Auela auela, me dijo Angie al siguiente día, mostrándome una pequeña plastilina moldeada en su mano. Me llegó esta carta.
Qué dice? le pregunté.
Dice que el pollito nació el lunes y que está bien. Es un celtificado.
Dios mío. Será una semana intensa. Cómo seguir la vívida imaginación de las pequeñas en esta nueva aventura de la abuela.
