
Observé a Kamilita agitada. Iba de un lado a otro cargando sus muñequitos.
Tomó los dos más grandes, les acercó para un beso.
¿Quiénes son? le pregunté.
Papá, mamá, dijo. mientras juntaba sus manos y los acostaba en una pequeña silla.
Acomodó luego a su otra muñequita en la cuna y lo cobijó cuidadosamente. Quien es?
Angie, afirmó.
Y tú?
Qui, yo, Bebe, dijo, mostrándome su muñequito favorito, al que previamente le dio un baño
Es muy tradicional en ella acomodar a sus muñequitos muy ordenados uno junto a otro y cobijarlos cuidadosamente.
Cuando llega el momento de hambre no siempre acepta su entremesa. Toma una escalera, trepa a la estantería, toma su jarrito. Luego va a la nevera y arrastra como puede el jugo que le apetece.
Aquí estan tus frutas y snacks, le digo
No. Galleta, dice y se planta con los brazos cruzados. No queda más que darle el gustito.
Inmediatamente pide para Angie la golosina, pues todo tiene que ser siempre para dos.
