
El día está totalmente caluroso. Es verano, las temperaturas están muy altas y el ambiente sofocante.
Hay que buscar nuevas alternativas para entretener a las niñas y responder a su ávida imaginación y excitante energía.
La biblioteca, la librería, los parquecitos de los centros comerciales y otros sitios cerrados son la alternativa.
Esta vez, la librería, sitio preferido de Elisita, fue la opción.
Las niñas entraron presurosas y se dirigieron de inmediato a su sitio habitual, la sección con literatura para pequeñitos, en la que hay centenares de cuentos infantiles, libros graficados de animales, de Anatomía, Geografía, Historia, rompecabezas, series graficadas de los dibujos animados más populares, entre otros tantos.
Allí, sentadas en el suelo, con su madre, hojean todos los libros que llaman su atención y los bajaron.
Kamilita se aleja a un estante nuevo. Es tan independiente. Por eso no hay como quitarle el ojo de encima.
Aueya aueya…ayania ayania, grita.
Corro hacia ella para evitar cualquier peligro. Pero oh sorpresa, la encuentro con un gran libro, cuyo espacio central ocupaba una gran araña de ojos negros. Mila mila dice, ayania ayania, mientras recorre con sus deditos sus ocho patas, apunta a sus ojos y acaricia su espalda peluda. Luego hojea el libro y me muestra monos, tigres, serpientes.
Al igual que a su madre, le encantan los buhos e imita sus sonidos.
En el suelo tenía otro libro grande y pesado. No dejaba de hojear mirando mas animales como zebras, elefantes, leones, búfalos, hipopotamos, tucanes, ballenas. Mila mila aueya. Mila, dice, mientras repite los nombres y sonidos de los que conoce.
Viene a nosotros Angielisita. Le llama la atención un gran libro sobre el cerebro. Lo hojea con curiosidad increíble, mirando varias gráficas.
Ese es el motor de tu cuerpito le digo. De inmediato pasa a otro con la estructura ósea.
Mila auela. Estos huesitos son de la cabeza. Aqui van los ojos, afirma, mostrando esos espacios de la calabera.
Luego revisa otros dibujos de las manos y extremidades. Se mira detenidamente y vuelve al dibujo. Auela auela. Así es mi mano por dentro?
Solo un globo que trae su madre distrae su atención y les anima a salir del lugar.
Mis pequeñas, como han disfrutado de este día de libros. Y por supuesto, los abuelos también.
