
Oh, que bella ciudad. Saliendo del aeropuerto de Los Angeles , a unos 20 minutos, aparece de pronto un paisaje paradisíaco al descender por una empinada calle. Es Santa Mónica, con el Océano Pacífico a sus pies. Azul, inmensamente azul y montañas que me transportan, a los años, a mi bello Ecuador.
Alli está el muelle, repleto de gente que va y viene con la algarabía de un turismo intenso. que contrasta con la pasividad del paisaje y del mar. Ahi esta también el parque de atracciones con su rueda de la fortuna que funciona con energía solar y el final de la histórica ruta 66, que recorre los Estados Unidos del noreste al suroeste.

Y si las montañas sacuden mi corazón al traer a la memoria a mi bello país, también está el idioma, en una región con una población altamente hispana y una oferta turística similar a la nuestra, con kioscos de recuerdos y restaurantes con toda una variedad de comida, especialmente mexicana.
Y es aquí donde empieza nuestro recorrido por la ruta del Pacífico, pasando por ciudades y pueblos, sin dejar de mirar la inmensidad del Océano y paisajes que se abren generosos para deslumbrar la mirada y activar, más que las cámaras, la memoria visual que quedará en el recuerdo.
Santa Mónica, en el el condado de Los Ángeles, está situada en la Bahía del mismo nombre, en la costa sur de California y tiene una poblacion no mayor a los 100 mil habitantes.
El nombre de la ciudad proviene, según algunos textos, de Santa Mónica, conocida por su fe incondicional y por su lucha para que su hijo, San Agustín, y su marido se convirtieran al catolicismo.
Malibú
Pero el tiempo apremia y hay que dejar Santa Mónica para proseguir la ruta en busca de nuevos paisajes y nuevas aventuras.
Ahí aparece Malibú, con sus impresionantes 27 millas de costa, sus mansiones ubicadas en lo alto de la montaña con vista hacia la inmensidad del mar, y otras construidas al borde de la ruta del Pacífico, que restan, en algunos tramos, la vista del paisaje para quien sigue la ruta, pero que disfrutan de esa bella y azul inmensidad.
Ahí están también sus playas de arena blanca y agua cristalina, incluidas las famosas Zuma Beach y Surfrider Beach, en donde el surf es su principal atracción.
Por su tranquilidad y ubicación, hay quien dice que Malibú es uno de los mejores lugares para vivir en California, aunque su población es apenas de 11 mil habitantes.
