
Espera espera auelita. Me voy a trabajar. Tengo que hacer un cheque.
Eso dijo Angielisita en un paréntesis del juego en el que estaban concentradas con Kamilita, sus muñecos, sus libros y castillos.
Para que es el cheque, le pregunté
- Es que tengo que llevar a Kamila al doctor para que le cheque.
- Qué le pasa? pregunté.
- Es que se rompió un hueso y tiene un bebe en la panza, aseguró Angie.
- Y porque le tienes ahi encerrada?(su closet)
- Para que no abra la puerta a ningún extraño, me respondió.
- Kamilita, estas bien? No abrirás la puerta a nadie, le dijo a su hermanita.
Kamila seguía al pie de la letra las instrucciones, hasta que salieron de ese mundo imaginario para iniciar su juego del ‘pilla pilla’, con el que me tienen haciendo ejercicio cada mañana.
En la tarde, salimos a nuestro paseo rutinario de viernes, para su diversión en el parquecito del mall, encuentro familiar y helado incluido.
Tienes que llevar a mi pollito en esta mochila, me pidió Angielisita Pero con mucho cuidado para que no se despierte. Está haciendo la siesta.
No le muevas, le ordenó al abuelo. Coge de este lado la mochila y dirigiéndose pollito le tranquilizó, susurrándole al oído: No te preocupes pollito. Aquí estás bien protegido,
Llegamos al parquecito. Jugaron y corrieron intensamente,
Angielisita me acompañó a la óptica que queda en ese mismo lugar. Escogió mis lentes. Estos rosados están bonitos auelita. Es mi color favorito me dijo.
Hasta que llegó la hora de los helados..
Así, con este bello encuentro del clan familiar -mamá, papa, tia, abuelitos. concluyó la tarde y noche de este viernes. Gracias Dios.
