

Se enciende el árbol de luces, las imágenes de Papa Noel se multiplican en todos los centros comerciales y las ofertas de todo tipo abundan.
Lo que no cambia es la magia de la Navidad, el espíritu festivo y ante todo la imaginación febril de los chiquititos, que con infinita inocencia tejen sus propias fantasías.
Se están instalando ya los escenarios para las fotos con Papá Noel y en ellos, sorpresas y actividades para los pequeñitos.
Ahí estuvo una pasarela para los espontáneos modelos, vestidos de hadas, ángeles y personajes de cuentos infantiles.
Mis chiquitas, inmersas en otras actividades, no aceptaron los vestuarios, pero si se lanzaron a la pasarela.
Ahi estaba Angielisita luciendo sus vestido de baile, luego de la clase de danza, y Kamilita con su vestido de flores, con manito en la cintura, pasando por la pasarela, aunque sea los segundos necesarios para la foto.
La actividad de las fotógrafas -mamá, tía y abuela- fue más febril que el paso de las modelos.
Son todos estos hechos y cosas los que mueven el mundo, con toda la ternura y amor por el que vale la pena vivir.
Fotos de María Elisa y Sofía Simancas
