NUEVA CASA PARA EL NIÑITO

Qué haces Angielisita?

Jesucito ya tiene nueva casa, me dijo.

Yo veía  a Angielisita mover febrilmente las figuritas del pesebre instalado por su madre en el hogar, mientras conversaba con ellos en voz alta y tarareaba varios villancicos.

No.  No los toques.  Jesucito está en su nueva casa y en su nueva cuna, me dijo, al mostrarme el lugar. 

Y dónde está el Jesucito? le pregunté.

Mira, mira, aquí arriba en los brazos de un angelito.  Acá abajo esta la mamá y el papá cuidando que nadie se lo lleve.

Y los pastorcitos y reyes magos?

Se quedaron en su casa.  Los reyes están por ahí con las princesas.    Pero no importa.  Jesucito está aqui.  Mira, ya está abrigadito y tiene nueva cuna, me dijo, mientras continuaba su monólogo con los personajes.

Kamilita aprovechó  el menor descuido de Angie para reorganizar la nueva casa.  Dejó en su lugar al Niñito Jesús, a María y José, pero sí reubicó a los pastores y reyes.  Especial énfasis puso en ordenar a los animalitos y añadió un gatito de su colección.  

Días antes rezaron la novena de Navidad, escribieron la carta a Papa Noel y preguntaron varias veces a qué hora llega el personaje.

Y si no me trae nada y no sabe donde vivo?  preguntó Angielisita.  Kamilita gesticulaba con sus manitas la misma interrogacíón.

No,  les dije.  Tu mamá puso bien la dirección. Ha de estar ocupado entregando regalos.

Hasta que llegó el gran día.  La casa se llenó de magia y color.  Las luces parecían vibrar más que nunca con la risa y candor de mis tres querubines -uno de ellos, aún expectante, chiquitico y travieso en el vientre de su madre.

Alli estaba el unicornio, los libros de cuentos, las muñequitas de trapo y piernas largas y otras cositas más, incluído un pequeño karaoke con el que hasta ahora cantan a todo pulmón. 

La caja de chocolates para compartir, fue ubicada por Angielisita en un lugar estratégico.  Sholo unito,  dijo Kamilita desfilando de rato en rato al misterioso escondite.

La magia de Navidad estaba ahí. La imaginación vibrante de mis pequeñas llenaban el mundo.  Sus ojitos y expresión hablaban por si mismos de todo lo que creen y lo que no, crean. 

Las distancias se extinguieron aquí y allá. El amor nos unió y creció más que nunca con un pequeño angelito que está por nacer. 

Dios, como iluminas nuestro hogar. 

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