
Tú eres la princesa. Yo soy el príncipe que viene a salvarte. Tu auela, vigila a los dinosuarios, me dijo Angielisita.
El portón que divide los juegos infantiles con el parque de agua que visitamos hoy, fue el escenario preciso para esta escenificación con los personajes asignados.
Kamilita cerró el portón y me tomó fuertemente de la mano.
Se necesitan tres llaves, dijo Angielisita, mientras buscaba tres palos que debían entrar en la cerradura mágica.
Sávama. Sávame. Aquí vienen, decia Kamilita muy posesionada de su personaje.
Yo buscaba el arma precisa para enfrentar a los dinosauros. Váyanse Váyanse les dije.
Ahora tú eyes pincesa. Yo te savo, dispuso Kamila. Yo seguía vigilando a los dinosaurios.
Igual, tres llaves eran la solución para abrir la compuerta. El rescate fue un éxito.
Ahora tu auela, tú eyes la eina, me dijo Kamila
Bien identificada con el personaje, yo luchaba tras la reja con los dinosaurios captores, retrocediendo lentamente.
Saven a la eina gritó Kamilita. Tomó tan en serio mi dramatización con los dinosaurios, que se puso pálida del susto, mientras buscaban las nuevas llaves maestras.
Las llaves funcionaron de maravilla. Ya a salvo, abrazos y besos fueron el precio de salvar a la reina.
Que fácil es mirar sus ojitos, conectarse con su imaginación y ser parte de sus juegos.
Pequeñitas. Su inocencia, su febril imaginación son parte de las fuerzas motores de este mundo.
