¡CUÍDAME AL GUSANITO!

Hoy fue otra tarde de parque infantil.  Angielisita y Kamilita corrían felices, jugando al pilla pilla junto con otros niños.

De pronto Angie se inclinó en el suelo, tomó una ramita e hizo subir  a un pequeño gusano. Lo puso ante mis ojos, aterrados ante estos animalitos que nunca atrajeron mi atención.  Pero ahí estaba.  Parecía seguir el juego.  Caminaba haciendo emes, pasaba de ramita en ramita y hasta se paraba.

Angie corrió a mostrar el animalito a sus amiguitos, pero pronto se cansaron de él y siguieron su juego.  

Angie lo trajo donde mi y mientras le observaba pidió a Kamilia que trajera más palitos con los que  construyó  una casa con túneles, patio, columpios y subibajas, según su descripción.

Ahora vino el trabajo más dificil.  ¡Auela,  Cuida al gusanito,  Ya regreso! me dijo

Imaginen, yo mirando de frente al pequeño espanto. Difícil tarea.  Al menor descuido el muy verdugo se escapó entre las ramitas y túneles. 

Pero mientras cuidaba a las niñas y  la casa del gusano, una tremenda oruga se había posado en mi cuello, tras deslizarse sobre la banca en la que estaba sentada. 

Al sentir su sutil movimiento, de un manotazo lo arrojé muy lejos. 

Ahora tengo tremenda urticaria en el cuello y conozco la vida y estructura de las patas de esos animales, la que tuve que leer para comprender el por qué de mi dolor, tremenda mancha roja y molestia.

A buena hora que tengo en casa dos ¨doctorïtas” que con lupa, termómetros, telescopios y curitas atendían  mi tremenda hinchazón.

Deja un comentario