PEDACITO DE CIELO

Hoy fue un día de acción de gracias.  La abuela y la familia están de fiesta.  Dios  trajo a nuestras vidas un  nuevo pedacito  de cielo.   

Se llama Luna Rosalía y es bella como el sol.  Duerme como un ángel, estira sus manitos y  cuerpecito como para mostrar su perfección  y llora como para que realmente la escuchen.

Su llegada, tan esperada, fue a las dos de la mañana del lunes 5 de junio, luego de una intensa labor de parto, que nos tuvo a todos sin pegar los ojos y con velitas prendidas para que mi Dios la ponga en sus manitas y la traiga plena de vida.

Sofita, su madre, decidió tenerla en casa, rompiendo todos los esquemas tradicionales modernos.  Confió en la bondad y perfección de la naturaleza para que el proceso tenga su curso, acompañada, claro, de personal médico especializado que la asistió en su hogar con todo el equipo necesario para este proceso.  

Su padre, Majed, un apuesto árabe, estuvo todo el tiempo junto a ella, participando activamente en el parto, pues fue debidamente entrenado en los cursos que siguió con Sofía, quien  estuvo muy bien informada y preparada física y mentalmente para el parto en casa.

Hoy vemos nuevamente el amor de Dios, el milagro de la vida y la perfección de la naturaleza.

Lunita Rosalía estuvo ya en brazos de la abuela, sonrío por segundos y reposó plácidamente en su regazo sintiendo el amor mutuo.  Luego le tocó el turno al abuelo.

Pronto será el encuentro cara a cara con Angielisa, Kamila y su madre, pues ya la miraron por facetime, intrigadas, expectantes.

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