LA SYLVITA

Mira la Sylvita vino a visitarnos.  Ven ven.  Está cerquita. Y mira este pato blanco. Yo no he visto patos blancos, me dijo Angielisita, entusiasmada con la inusual visita.

No es la Syvita.  Es un pato bucando a sus bebes acotó Kamila.  Pero pronto divisó, a su izquierda, a  la esbelta y bella garza que esporádicamente nos visita.  Le  llamamos Sylvita, en recuerdo de la personita amada que hoy está en el cielo.

Ahí  eta.  Miya miya,  Etá con su bebe, dijo Kamila.  El animalito caminó hacia nosotros haciendo gala de su esbelto cuello, patas largas y caminar pausado.  Se detuvo, muy cerquita de la verja.  Luego caminó hacia el lago y emprendió el vuelo. 

Siempre que hay algo extraordinario en la familia, aparece ese bello animal o una mariposa grande revoloteando en el jardín o el pájaro carpintero picoteando y tratando de construir su casa en el árbol o una plumita blanca volando por el aire

Y el pájayo  capinteyo, preguntó Kamila.  Está revoloteando por ahí, contesté.

En verdad, este día, en el patio había cantidad de pajaritos y ardillas buscando comida entre la grama recién cortada.  

Las chiquitas corrieron tras ellos una y otra vez.  Claro que inmediatamente los pajaritos volaban  y las ardillas subían presurosas hacia el ábol.

Así pasaron un buen rato divirtiéndose y jugando con los animalitos y gozando de la belleza de Dios y de la naturaleza.

Fotos Florita

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