SU CASA, SU ZANAHORIA, SU PEZ

La mañana estaba fresca con un cielo azul, totalmente despejado y un calorcito placentero.   Todo aquello que viene luego de una intensa tormenta que obliga a refugiarse en casa.

Era  como si el universo comprendiera que debe acompañar al buen ánimo de los pequeños para el inicio de clases.

Y entre esos pequeñitos estaba mi Angie.  Ingresa a su kinder y está muy lista para esa gran aventura.

Quiero ir a la misma escuela de Kamila, al frente de la casa de la abuela.  Tengo que acompañal  a mi hemanita y enseñarle muchas cosas, dijo Angie. 

Es que Kamilita está todavía pequeña y no puede ir a tu escuela.  Le puedes seguir enseñando en casa, le dije.

Entre llanto y risa se resignó, mientras su madre, tan entregada al cuidado de sus niñas,  se afanaba vistiéndole con su nuevo uniforme, mochila al hombro y su infaltable conejito. 

Lucía como todo un personaje.   Agarrada de la mano de su padre y madre,  subió al auto y se marchó a enfrentar su primer día de clase. La madre, no pudo esconder su lagrimón al desprenderse de  su niña y verla sentadita en su nuevo pupitre.  

Transcurrió la mañana.  La casa estaba silente por su ausencia, pero todos expectantes de sus nuevas experiencias.

En ese adentro, en donde está ahora su mundo, recibió su primera carita alegre, sus primeras disposiciones disciplinarias, sus primeras lecciones, sus primeros deberes, su primer enfrentarse a la vida.

Mira abuela, dijo, al mostrarme su primera carita feliz, sus dibujos y su primer deber.  Una presentación que según reporte de su madre, preparó con mucho detenimiento.

Su nombre, su edad, su color y animal favorito, sus sitios preferidos, su familia, todo su pequeño mundo con sus dibujos inéditos. Su color favorito, el rojo y rosado. Su comida favorita, las zanahorias. Su animal preferido, duda entre las mariquitas o el pez que alberga ahora. Que quiere ser, duda. Antes decía que quiere ser doctora y tomaba los signos vitales a toda la familia, con su equipo infantil. Su actividad preferida, dormir, aunque corre y brinca todo el día. Y sabe cuál fue el lugar favorito, a más de su hogar, su hermanita y su pez?  No  fue la casa de la abuela, sino la de Titi con su cama de dos pisos.  

Mi chiquita hermosa, que Dios la bendiga siempre. 

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