
Tu tienes que ilte a tu ecuela gande. Yo a mi ecuela chiquita. Mi pofesora me epera, le dijo Kamilita a Angie.
Así, con todo ese buen ánimo, agarrada de su lonchera y su jarrito de jugo, Kamilita se dirigió con mucha prosa a la puerta de su escuela.
Atrás, con el alma en vilo y las lágrimas a flor de piel, le seguía su madre para dejar a Kamilita en su prescolar. Con un abrazo inmenso y un beso enternecedor le encaminó a su aula para darle todo el valor del mundo en esta nueva etapa de su vida.
Sus abuelos, por tener hoy más tiempo disponible, estuvimos con ella unos momentos en el aula.
Ella es Kamila, dijo la profesora a sus compañeros.
Calladita, se dejó guiar. Fue a una mesita para hacer castillos, en lo que es experta. Luego se dirigió a la pizarra y no dudó en dibujar.
Qué bonito. Quién es, preguntó la profesora.
Mi abuela, contestó y corrió a sentarse en mi falda
Se deslizó luego hacia la alfombra junto a los otros niños para participar en las actividades musicales. No entonó ni una nota pero si observó hasta el mínimo movimiento de la profesora que gesticulaba afanosa Three little monkeys,
Luego fuimos a esperar fuera de clase, todos expectantes de sus experiencias. Parecían interminables las horas para ir a recogerla y ver su carita.
De pronto apareció. Muy seria tomó su mochila, su lonchera y salió corriendo con papel en mano.
Mila auela. Aquí dice Kamila. Acá también dice Kamila. Mila auela. Mila. Me dielon ete celtificado polque patié dulísimo.
Era una carita feliz con un invitación para participar en un curso de fútbol. Por ahora, ese es su mayor trofeo.
Que bonito. Te gusta el fútbol? le pregunté
Si. Si me guta. Pero también llolé, pero solo un ratito poque no etaba mi mamá. me comentó.
Y comiste tu lunch? le digo tratando de indagar más en su primera experiencia.
Si pero no me gutan zanaholias. No quielo más zanaholias. Quielo mi patelito, aseguró Kamilita con gran determinación.
Asi empezó la etapa escolar de mi chiquita hermosa.
Y la abuela? En casa, siempre expectante, extrañando las travesuras y la genial imaginación de mis pequeñas.
