
Lunita, mi pequeña Lunita tiene ya dos meses. Crece y crece muy inquieta y vivaz. Ante todo, es experta en repartir sonrisas que conquistan al mundo.
Pero hoy fue un día especial. Le tocó visita al pediatra y vacunas. Imagínese la preocupación de Sofía, su madre, quien fue con un listado de preguntas.
La doctora la examinó, tomó sus signos vitales, su peso, su crecimiento. Gracias a Dios, todo perfecto.
Llegó la hora de la vacuna. La enfermera, amable, robusta y pestañas que llegaban casi a la frente, asomó con todo su instrumental. Lunita le recibió con su amplia sonrisa.
De pronto, su risa se transformó en tremendo llanto. Qué pasó Lunita? Gotitas orales y dos pinchazos en sus piernitas fueron los responsables.
Pero no solo fue la bebe. También lloraba su madre.
A la abuela, experta ya en este tipo de aventuras, le tocó consolar más a la madre que a la bebita.
Es su primer bebe? preguntó la enfermera. Claro que sí. Se nota que es la primera, comentó.

Así, con llanto, vacunas y toda la información necesaria salimos. Majed esperaba en casa para consolarlas.
