¡ESTAMOS DE FIESTA! ES EL DÍA DE LOS ABUELOS!

¡Feliz día abuelita. Feliz día Javie! Ese fue el saludo de mi Angie en nuestro día, seguido de un abrazo tan tierno como su alma.

Lucía su uniforme escolar y una sonrisa inmensa. Las luces que iluminaban la iglesia, bellos arreglos florales y la presencia de los pequeñitos eran el marco perfecto para festejar a los abuelos en la misa que se ofrecía en su honor y en la que el sacerdote destacaba la importancia de su rol en la familia.

¡Cómo olvidar ese día! Fue un regalo más de Dios.

Angielicita ya asiste a su preescolar.  Me llena de ternura verla crecer y madurar tan de prisa.  La veo, con su mochila a cuestas, desaparecer por el corredor que lleva a su aula.  Me la imagino sentada en su pupitre, quizás dibujando, pintando, escribiendo o tal vez conversando o jugando con sus compañeros.

Su presencia me remonta a los años escolares de mis niñas, María Elisa y Sofía, cuando al alejarme, mi corazón quedaba en sus aulas escolares , mientras las bendecía con toda mi alma para que estuvieran bien, para que fueran comprendidas y apoyadas. Solo las madres sabemos descifrar su alma, sus travesuras, sus rabietas, sus angustias, sus lágrimas y sus risas.

Ahora, yo la abuela, soy la encargada de recoger a Angielicita a la salida de la escuela.  Lo primero que miro es su carita para leer en su expresión como pasó el día, aunque no diga nada.  Su madre siempre me recomienda que la mire y que escuche atentamente sus primeras palabras.

Angie siempre sale con algo muy apretado en su manito o escondido en su bolsillo: una pluma, una concha, una piedra, una hoja, un botón. Todo tiene significado.

Lo primero que hace es mostrarme la carita feliz en su carpeta diaria. Son su orgullo. Mira.  Yo puedo, yo sabo, es así, me dice, mientras me comenta lo aprendido en aquel día. Me muestra las cartas enviadas por la maestra, que generalmente son invitaciones a eventos. Aprovecho para leerlas en voz alta como mensajes en los que se destaca su dedicación e inteligencia.

Gracias a Dios, todo va muy bien en la escuela. Es una pequeñita muy vivaz.  Aprende muy rápido.  Se le prenden sus ojitos cuando algo nuevo e interesante despierta su atención.  

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