ABUELITA…TÚ ERES LA ARAÑA

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Abuelita abuelita.  Espera espera.  No entres todavía.  Tu eres la araña protectora. Yo soy la mosca.  No te muevas de aquí, dijo Angielisita mostrándome  un lugar en el patio. 

Javier es la araña.  El tiene que cazarnos, añadió y le ubicó en su sitio.

Y yo quien soy, preguntó Kamilita con gran entusiasmo

Tú eres la mosca pequeña, dispuso.

Así comenzó el juego que mi pequeñita nos tenía preparado para esta tarde.

Corrieron hasta el cansancio hasta que el abuelo se rindió.  No pudo alcanzarlas por más que lo intentó varias veces porque la araña protectora las salvó de inmediato.

Claro.  Mi Angie descubrió como la araña caza moscas y se las lleva a su telaraña para preservar su comida.  Con este juego escenificó este proceso animal. 

Como la  energía de mis pequeñas estaba intacta todavía, mientras que la de los abuelos quedó fuera de batalla, cambiamos de juego para pasar de protagonistas a observadores.

Mira abuelita. Mira como corro rapidísimo.  Soy el picachú, tiene orejas  rojas, pecho amarillo y cola de colores, dijo Angie. Subió a la plataforma del tráiler,  saltó al piso y corrió a tanta velocidad que parecía un pajarito.  Kamilita, quien  no  se pierde ni un segundo de las instrucciones, esperaba su papel.

Espera espera Kamila.  Tu eress el conejo de ojo verde.

No dijo Kamila. Yo soy Ninja y voy a usar esta espada (imaginaria) para protegerte.  

Así corrieron y corrieron hasta el cansancio hasta que llegó su madre del trabajo. Fueron hacia ella con la misma velocidad del picachú y ninja para unirse  en un abrazo tan intenso y tierno como su alma

Cansadas optaron por la limonada y el bocadillo de la tarde.

Tarea cumplida.  Mañana será otro  día.

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