
Llegó Halowen y con ello toda la imaginación de personajes de ficción, fantasmaróricos unos, tétricos, otros. Ahí están calaveras que hablan y caminan, fantasmas que vuelan, monstruos de uno o tres ojos, gatos negros, ratones verdes y todo lo inimaginable que exhibe esta gran industria.
Miira abuelita. Ven ven. No tengas miedo. Esto es increíble, pero no tengas miedo. Todos son monstruos de mentiras, me dijo Angielisita.
Junto a Kamilita corrieron y corrieron en la tienda de fantasmas, alándome de la mano para mostrarme todas las novedades. Se probaron caretas y escenificaron a los personajes que pudieron. Todo esto, con el acolite del espíritu de niña de Elisita, su madre.

Lunita no se perdió de este recorrido. En otro centro en el se exhiben tambien, desde ya, figuras navideñas, miraba y miraba con sus ojitos traviesos, como descubriendo el mundo en los brazos tan amorosos de su Sofia, su madre.
