
¡Júbilo! Hoy es día de fiesta. Mi Sonrisitas ya dijo Abua. Estar entre sus primeras palabras es un regalo para mi corazón. Y no sólo eso. También extiende sus bracitos para venir a los míos y pone su cabecita muy tiernamente en mi pecho.
Nueve meses han transcurrido desde su llegada, y su espíritu inquieto rivaliza con el de una ardilla juguetona. Gatea con destreza por cada rincón de la casa, ansiosa por participar en las travesuras de sus primitas. Hoy, el juego elegido fue el escondite, y para incluirla en la diversión, la tomé en mis brazos, convirtiéndome en su cómplice en la búsqueda de los mejores sitios.
Todo esto, soportando con estoicismo la ciática que aqueja a esta abuela, pero que se desvanece ante la magia de la risa de mis pequeñas y la dicha de tenerlas.
