
Kamilita se ha convertido en lectora y narradora de cuentos, constructora de castillos, aprendiz de gimnasta y otras tantas habilidades heredadas de su hermana Angielisita. El día lleno de sol y una suave brisa es el escenario perfecto para sus nuevas aventuras.
El patio está frente a un pequeño lago, donde patitos grandes y pequeños nadan y se asolean afanosamente. El trinar de los pájaros que revolotean en los árboles del lugar ofrece un hermoso concierto, incluÍdo el del pájaro carpintero que fascina a Kamilita, al que busca afanosamente cada mañana y le canta a pleno pulmón: “Toc, toc, toc. Toc, toc, toc. El pájalo calpintelo se puso a martillal…haciéndole un agujelo a un gandísimo peral»
Una soga gruesa que pende del árbol de la casa es ahora el columpio perfecto para sus juegos. “Tú puedes, Kamila”, se dice ella misma. Toma vuelo y se balancea una y otra vez.
“¿Ya te cansaste?”, le pregunto.
“¡Espela, espela! Ven acá, auelita. ¡Ahola te toca a tí! Madre mía. Ya me imagino yo sarandéandome en la soga voladora. Pero de todos modos lo intenté. Me sostuve como pude, pero a medio camino aterricé como pude. No impolta auelita. Ahola vamos al salta salta! ¡Pero no quielo que cuentes con númelos ni letras! ¡Ahora quielo que cuentes con animales!”, dispuso Kamilita.
“Dos monitos saltaban en la cama…”, y sigue la canción y el listado de animales, mientras la abuela queda exhausta y mi pequeña sigue llena de energía.
Aqui la letra del pájaro carpintero
“Toc, toc, toc. Toc, toc, toc. El pájaro carpinteto se puso a martillar, haciéndole un agujero a un grandísimo peral. Las peras le reclamaron gritando a más no poder: «Si sigues martillando, nos vamos a caer». Si sigues martillando, nos vamos a caer.
Toc toc toc Toc toc toc. El pájaro carpintero siguió con su martillar y las peras se cayeron debajito del peral. El pájaro carpintero las tuvo que colgar con elástico de goma y alambre de metal, con elástico de goma y alambre de metal.»
