MI NIÑA ¡TRAVIESA Y AUDAZ!

Angielisita ya no se resiste a crecer.  Antes no quería hacerlo argumentando que no deseaba tener bebés ni hacerse viejita.

Hoy come con insistencia verduras, frutas y cereales porque quiere alcanzar una mayor talla.  La razón, el Katapult.

Ese es el lugar que frecuentan con Kamilita los días viernes, luego de terminar su escuela, para distenderse de sus actividades escolares.  Ahí desfogan toda su energía.  Saltan sin cesar en todos los trampolines y gigantes resbaladeras.  Lo hacen con tanto gusto, que transmiten vitalidad y energía a sus desgastados abuelos.  

Pero, no solo saltan. Después de cada sesión de brincos, mi Angielisita corría al medidor de estatura y me preguntaba ansiosamente si ya ha alcanzado la marca final.

Y descubrí por qué.  Debía alcanzar esa talla para poder subir a una escalinata muy alta, en la que deben pasar por unas gradas movedizas.

Hasta que ayer lo logró.  A mi hormiga, los encargados del manejo de Katapul le pusieron todos los cinturones de seguridad para que realice su sueño.  Angielisita, ni corta ni perezosa, se paseó como Pedro en su casa en ese lugar, al que la abuela no se subiría ni por oro ni por plata. 

Kamilita también sueña con esa aventura, pero su estatura todavía no lo permite.  Pronto lo hará. 

Mi niña chiquita, mi ángel bello, es tan traviesa y tan audaz.  Que Dios la bendiga siempre.

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