
¿Cuál es el transporte favorito de mis pequeñas? ¡El Papamóvil! Es un carrito encantador. A Sylvita se le ocurrió ese apodo, quizás por alguna similitud con el que usa el Santo Padre. ¡Qué creatividad, verdad! Ciertamente no es blindado como el del respetado personaje, pero guarda y custodia inimaginables sueños y aventuras infantiles, nacidas de la creatividad que solo esos pequeños angelitos pueden construir.
Ese colorido carrito ha sido el escenario perfecto para que mis chiquitas lleven a sus muñecas, para que se «manejen» y se transporten unas a otras, y hasta para que aprendan a caminar y conducir.
Angielisita fue su primera usuaria. Lo manejaba como una experta, calle arriba y calle abajo, explorando cada rincón. Luego llegó Kamilita, a quien le encantaba pasear en el Papamóvil todas las mañanas. El abuelo Javier la llevaba por el patio, haciendo diferentes paradas para sus «observaciones de campo», un ritual que ambos disfrutaban. Con el tiempo, Angielisita y Kamilita también lo usaron para transportar a sus amigos imaginarios, dándole vida a un sinfín de historias.

