
El Teatro de Artes Mahaffey, de Saint Peterburgo, en Florida, tenía esa tarde una magia especial para celebrar el 60 aniversario de la Academia de Danza Jeanne Lynn El bullicio y la alegría eran cada vez más intensos, mientras la sala se llenaba lentamente y los pequeños artistas, tras bastidores, se aprestaban para saltar al escenario

Allí estaba Kamilita, de 4 años, preparándose para su gran debut, y Angielisita, de 6, para una nueva presentación en este hermoso escenario. Su madre ultimaba los retoques en sus cabellos y en sus brillantes y coloridos trajes.
Y entonces, llegó el momento. Las luces se apagaron, sonó la música y se abrió el telón.
«¡Ohhhh!«, el sonido de admiración del público fue intenso. La escena era tan inspiradora y tierna. Ahí estaba Kamilita entre seis pequeños vaqueros, con su manita en la frente, como disipando el sol al despertar de aquel día. Mi pequeñita brillaba como una estrella. Sus ojitos negros se iluminaron más que nunca, y su figurita, llena de gracia, lucía más armoniosa y pletórica de vida.
Sus pasitos, inicialmente tímidos, se tornaron cada vez más seguros y fuertes, deslizándose por el escenario durante unos 15 minutos, suficientes para conquistar el corazón del público. Al final, la ovación fue tan intensa como el latir del corazón de la abuela.
Las luces languidecieron nuevamente en el escenario. La música se silenció, creando una nueva expectativa hasta que aparecieron Angielisita y su grupo de bellas gacelas.
Ahí estaba, inconfundible y única, con su esbelta figura, luciendo un traje rosa con tules brillantes, tan hermoso como su pelito rubio y sus ojitos color miel. Sus movimientos estilizados, suaves y fluidos, se deslizaban al compás de la música en armoniosos movimientos grupales, escenificando la esbeltez de los flamingos. }
Al final, el teatro se inundó de aplausos, mientras las bellas bailarinas dejaban el escenario batiendo sus manitas.
Las luces se atenuaron, se cerró el telón y terminó el espectáculo, dejando grabado en el alma de la abuela y de todos quienes las amamos, un imborrable y bellísimo recuerdo.
