INTENSA VIDA SOCIAL DE LUNITA EN ECUADOR

Lunita vive una vida social muy activa en Quito. Sube y baja las gradas cuantas veces quiere y explora cada rincón de la casa.

Por las mañanas, se despierta con la orquesta sinfónica perruna que resuena frente a la ventana y se asoma para mirar a los intérpretes de tan original concierto.

Durante el mes que lleva en Quito, se ha vuelto muy independiente y ha desarrollado sus habilidades motoras. Ha conquistado al primo Diego, quien la carga en sus hombros de un lado a otro. También ha encantado a las amigas de su abuela, July y Nidi, que la sostuvieron en sus brazos en aquel inolvidable encuentro en Quito e Ibarra. Su ternura parecía decir: «Gracias por esta bella amistad».

No faltó una visita a la casa de Fernando y Raquelito, dos amigos del alma. Allí, casi acaba con la colección de búhos de Fernando, pero la amistad fue más fuerte que la travesura.

Lunita se ha convertido en una hábil nadadora. Junto a su madre, Sofía, ha incursionado en su primer curso de natación para bebés, con el que su mamá busca reforzar sus habilidades.

Lunita canta y baila todo el día al ritmo de la canción árabe “Javive”, dando vueltas y vueltas, moviendo su cuerpito y alzando sus manitos al mejor estilo flamenco.

En su reciente visita a San Antonio de Pichincha, no sólo pisó los dos hemisferios en la Mitad del Mundo, sino que participó activamente en las comparsas y eventos culturales. Se lanzó al ruedo para bailar al ritmo de Sanjuanitos y Cachullapis del más rico folclor ecuatoriano.   Fue un adorable espectáculo.

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