
Una lesión en la rodilla me obligó a retrasar el retorno desde Quito y, por supuesto, la oportunidad de disfrutar de mis pequeñas.
Tan pronto como llegué a casa, abrí los brazos para estrecharlas, pero ¡oh, sorpresa!, pasaron de largo. El motivo… detrás estaba Titi con Lunita, quien atrajo toda su atención para un tierno encuentro infantil. Pero pronto me dieron su cálida bienvenida y me contaron sus novedades.

Angielisita esbozó su amplia sonrisa. Esta vez su trofeo fueron cuatro dientes menos y la visita del Ratón Pérez por cada pieza perdida. Además, hay uno nuevo en fila. Irá al dentista para que le extraigan Luce orgullosa su nuevo aspecto, pues ya están creciendo sus nuevos dientecitos.
Luego, Angie y Kamilita se disputaban por mostrarme sus nuevas mochilas y las caritas felices que han recibido de su profesora al inicio de clase.
Sus adelantos gimnásticos fueron su última novedad. «Mira lo que sabo hacer, abuelita«, me dijo Angie, quien se trepó de inmediato a los anillos de su gimnasio e hizo piruetas atléticas, sosteniéndose apenas con sus manitos y columpiando su cuerpo. Kamilita no se quedó atrás. «Ahora mírame a mí. Yo también sabo», dijo y se lanzó de cabeza sobre la colchoneta para un rol en aventura y unas acrobacias en la barra, inventando sus propias hazañas..
La tarde continuó con sus historias, sus juegos infantiles y sus aventuras con Lunita
