LO QUE SE AMA NO SE DESTRUYE

Quien ama protege, cuida y defiende lo que es amado.  Esa es una verdad insoslayable

Si los gobiernos hubiesen amado a este Ecuador soberano, no hubiesen entregado a esta Patria amada a mafias del crimen organizado que están acabando con la vida y la tranquilidad de la población.

Si los indígenas amaran a esta Patria que los cobija, no permitirían que el narcoterrorismo se camufle en una dirigencia que no entiende su responsabilidad ni que  prostituya el movimiento que reivindicó sus derechos como la hicieron Dolores Cacuango,  Nina Pakari, Salvador Quishpe, Auki Tituaña,  Lourdes Tibán y otros prestigiosos dirigentes

Si esa gran mayoría de la población que se opone al paro amara a este país, no  permitiría, desde sus diferentes trincheras, que un sector que no nos representa destruya a la nación  de forma cavernaria, con la violencia que es propia de los cobardes.

Si los jueces corruptos amaran a este país y al noble sector al que pertenecen, no liberarían, con subterfugios legales, a criminales, mafiosos y corruptos que asesinan a quienes los delatan o se llevan a manos llenas el dinero de los ecuatorianos. No liberarían tampoco a monstruos que matan y violan a niñas y mujeres inocentes destruyendo  la vida familiar.  

Si los miembros de la Corte Constitucional y otros organismos de control amaran a este país no pondrían cortapisas absurdas a leyes que nos protegen o a la intención de poner en manos del soberano, el pueblo, las decisiones que nos atañen.

Si los legisladores y miembros de  todas las instituciones del poder político amaran a este país, no interferirían  en la lucha tenaz del gobierno contra narcoterroristas que,  forrados en fortunas mal habidas y armados hasta los dientes,  operan en las sombras y extienden sus tentáculos a casi todas las esferas del tejido social.  Tampoco obstaculizarían el trabajo que realiza la Asamblea Nacional para rescatar su prestigio y apoyar al desarrollo y la pacificación del país.

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