
Se encendieron las luces y los sueños infantiles. En cada hogar vuelve a nacer la esperanza y el amor vibra más que nunca. Y es que llega la Navidad.
Mi Lunita, ajena aún a la locura del consumismo, solo mira extasiada las luces de su árbol y los pequeños peluches convertidos en bombillos. Ella ríe a carcajadas, baila al ritmo de la música árabe y hace de las pepitas de los árboles sus juguetes favoritos.

Distingue muy bien la imagen de Jesús y llama «Niña» a la Virgencita María. «Avita, Avita y Javi» son por hoy las palabras que derriten a los abuelos, mientras juega al «putulún» lanzándose sobre los almohadones de la banca azul, que tanto le encanta a su madre.
Sus hermanas y primas le llenan de mimos, mientras que sus padres le tienen reservadas algunas sorpresas y ante todo, amor, mucho amor.
