NAVEGANDO POR EL NILO

El 18 de diciembre fue la fecha elegida por los padres de Lunita para emprender un viaje soñado hacia Arabia Saudita y Egipto. Con su curiosidad infinita encendida, Lunita recorrió la casa arrastrando su maleta, ensayando un viaje que la llevaría de aeropuerto en aeropuerto hasta cruzar el mundo para encontrarse con sus ancestros.

En Egipto, el reencuentro tras meses de ausencia fue un estallido de ternura; Lunita cautivó de inmediato el corazón de su abuelita Faten. Allí, la pequeña descubrió a sus primos, sobrinos y al resto de su «tribu». Según nos reporta Sofi, Majed fue un anfitrión excepcional: guiado por un orgullo y amor infinitos, llevó a su familia a conocer cada rincón icónico de esa tierra.

Uno de los momentos mágicos fue navegar por el río Nilo, cuyas aguas parecen conservar el eco de los episodios sagrados que relata la Biblia. Sofi, nuestra corresponsal del corazón, nos mantiene al tanto de cada paso, como el emocionante momento en que se aprestaban para visitar las milenarias pirámides.

Aquí, en casa, celebrar la Navidad con la ausencia de la familia Abduljabbar Simancas nos dejó un rastro de nostalgia; sin embargo, verlos tan felices recorriendo un mundo lleno de historia y tradiciones ha sido profundamente reconfortante. El amor familiar se sintió latente en cada segundo, avivado por las risas de mis pequeñas, Angelicita y Kamilita. Ellas, al ver las fotos de Lunita, han comenzado ya  a planificar —con esa bendita inocencia— su propio viaje a Egipto.

Que Dios bendiga sus sueños y permita que, en algún momento, recorran esos caminos milenarios.

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