
“El estado debe ver al adulto mayor, no como una carga, sino como un pilar de sabiduría y experiencia” frase escrita en su libro “La Vida no tiene Edad” define la férrea defensa de Marco Proaño Maya en favor los derechos de uno se los sectores más vulnerables del país y de un esquema de seguridad social que garantice una vida digna para los los jubilados.
Marco ya no está. Ecuador despide hoy a uno de los caballeros de la vida y de la política. Más allá de sus candidaturas presidenciales, su paso por la Vicepresidencia del Congreso (1994-1995), y sus seis períodos legislativos, el nombre de Marco Proaño Maya, quedará grabado en la historia vinculada a la seguridad social.
Fue el crítico más agudo de las deudas estatales con el IESS y un pedagogo incansable que recordaba que la jubilación no es una «caridad», sino un derecho humano fundamental construido con el esfuerzo de toda una vida.
«La seguridad social es la única forma de humanizar el poder político», solía repetir en sus conferencias y debates, advirtiendo siempre sobre los riesgos de desfinanciar los fondos de invalidez, vejez y muerte.
Defendió la autonomía del IESS para evitar que el instituto se convierta en caja chica de los gobiernos de turno y exigió el cumplimiento del aporte del 40% por parte del Estado para garantizar su estabilidad.
Defendió también los derechos de propiedad intelectual de los compositores y cantantes ecuatorianos desde la Sociedad de Autores y compositores del Ecuador SAYCE, para que reciban una remuneración justa por su trabajo.
Paz en su tumba
