EL REENCUENTRO

La tarde estaba alegre; el sol brillaba con inusual calor, reflejando en el agua del lago todo su esplendor. La mesa estaba puesta con potajes caseros, hechos con algunas fallas técnicas, pero con mucho amor.

La casa de la abuela volvió a ser el centro de la unión familiar para celebrar el retorno de la familia Abdultajabar, luego de su periplo por Egipto y Arabia Saudita. Fue el reencuentro más bello: gritos, algarabía y abrazos. Mis angelitos -Angielisa Sophy, Kamila Victoria y Luna Rosalía- estaban nuevamente juntos, llenando con sus risas y candor infinito la vida de la abuela.

Y no solo fue un reencuentro de amor; estuvo también acompañado por los recuerdos de esas tierras lejanas: una bella pirámide, la esfinge egipcia, el gato, el perfume de Cleopatra y los stickers para mi colección de la refrigeradora, además de los aretes de oro y plata para las niñas. Y de Ecuador, los nacimientos en miniatura, artesanías de ensueño y las cadenas y aretes de princesas.

Qué bello es mirar el renacer del amor y la esperanza a inicio de año, con la familia unida, los hijos creciendo y los chiquillos correteando alrededor o caminando por el mundo. Gracias, Dios.

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