MARCELO DOTTI, VALIENTE Y VISIONARIO

Se va nuestra generación.  Se fue Marcelo Dotti, el político y comunicador que se forjó desde la trinchera.  Entendió la coyuntura del tiempo, la defensa de la democracia y la opresión del absolutismo.  Entendió a la libertad como el arma más poderosa para combatir a los tiranos.  Vivió las rupturas, ingratitudes y persecuciones políticas.  Se plantó duro y sin miedo en  la lucha contra la corrupción.   Estudió y habló del ocaso del Socialismo cuyos líderes equivocaron su lucha revolucionaria y la confundieron  con opresión y eliminación del que piensa distinto.  

Marcelo fue más que un político y un radiodifusor.  Fue un visionario de la época, que desde su espacio, ya sea en el parlamento o en sus programas radiales habló duro, directo y hasta a veces cruel, pero apegado a su verdad y a sus convicciones.  No fue solo un comunicador; fue un actor político que marcó una época en el periodismo combativo,  que utiliza la investigación y el poder de las ideas como las armas  más poderosa para la defensa de los ideales, casi siempre acompañadas de ingratitudes y rivalidades que vale la pena enfrentar,  

Y si fue duro y radical con los enemigos del país, fue frontalmente  leal con  la amistad y con  sus convicciones. Amaba la honestidad y tenía olfato para percibirla.

Lo conocí en mi trajinar periodístico, en sus momentos más difíciles de campañas, cuando confesaba su dolor al no poder explicar a su pequeño Martín, de apenas tres o cuatro años de edad, en aquella época, cuando preguntaba el significado de aquellas canalladas  que se pintaba en las paredes de Quito. Seguí de cerca a Marcelo en su trajinar político como candidato, como legislador, como periodista y comentarista  en sus espacios radiales. Alguna vez me abrió las puertas de su casa para conocer – en mi serie de entrevistas – cómo viven los políticos en la intimidad de su hogar y sus familias y, unas tantas veces fui parte de sus entrevistas radiales que acompañaron mi dirigencia gremial en la UNP.

Marcelo admiraba el talento de Jaime Nebot, de quien decía que iba y venía dos o tres veces mientras que otros recién estaban de ida en su ejecutorias y lamentaba que el país no lo hubiese comprendido para catapultarlo a la Presidencia de la República.

Marcello se fue.  Deja como legado sus libros: El Infierno y Otros Demonios, texto de obligatoria consulta para recorrer los caminos y fracasos del Socialismo, así como Los Rufianes del Gran Poder, que  narra en forma descarnada la corrupción del gobierno de Correa.  Queda su gestión como Asambleísta Constituyente, Diputado, Parlamentario Andino y su voz orientadora que durante más de 30 años mantuvo en Radio Visión y Radio Sucesos.  

Hasta siempre Marcelo o hasta pronto. Mi solidaridad con su linda esposa e hijos.

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