ENTRE EL ARTE, LA RISA Y EL AMOR

Genialidad, ternura e inocencia: terrenos fértiles donde el conocimiento se cultiva en su dimensión más pura. Así son ellas: Angielisita, Kamilita y Lunita. Entre risas, saltos y piruetas, mis pequeñas conquistan sus jornadas de danza, música,  gimnasia, excursiones al aire libre donde cada descubrimiento alimenta un cerebro tierno, curioso y en plena evolución.

En un día radiante como hoy, no hubo mejor plan que amalgamar su vitalidad en un centro de arte y juegos. Allí, entre lienzos de cemento y crayones de colores, sobresalió la magia pictórica de la tiza. Para ellas, más allá de la forma o el matiz, el escenario fue el pretexto perfecto para saturarse de polvo y color, corriendo como el viento y entrelazando su alegría con el susurro de la naturaleza.

Pero la tarde no solo fue pinceladas. Como pequeños remolinos, giraron en la rueda mágica, treparon escaleras y se deslizaron por toboganes, desafiando al vacío en columpios y trampolines que las mecían al compás del aire. Fue, en definitiva, un día familiar perfecto: de esos que nos permiten palpar el amor en su esencia más profunda y reconocer la ternura de Dios en el eco de la risa  infantil.

Deja un comentario