NO PERMITAN QUE EL PASADO LES ROBE LA ESPERANZA

«Gracias Santo Padre por tu humildad.  Ora por nuestros pecados y nuestra libertad. Nos arrepentimos por todo lo que ha pasado en nuestras vidas. Muchos hemos sido engañados por el mal, por malas influencias, pero tenemos la esperanza de recuperar nuestra libertad. Somos creyentes y sabemos que nunca seremos olvidados”

Esa fue la canción que entonaron y bailaron los reclusos de la penitenciaría de Bata, en Guinea Ecuatorianal,  durante la visita que realizó el Papa León XIV a ese centro penitenciario, como parte de su peregrinación por cuatro países africanos.

“No permitan que el pasado les robe la esperanza. Cada día puede ser un nuevo comienzo» fue la respuesta del Pontífice ante este conmovedor momento.   «Dios jamás se cansa de perdonar», les reiteró «Él abre siempre una puerta nueva a quien reconoce los propios errores y desea cambiar.. Cada día puede ser un nuevo comienzo

“También ustedes forman parte de este país. No están solos. Sus familias los aman y los esperan y muchos, más allá de estos muros, rezan por ustedes. Y aun cuando alguno temiera el ser abandonado por todos, Dios nunca los abandonará y la Iglesia estará a su lado», enfatizó el Papa,

“La administración de la justicia tiene el fin de proteger a la sociedad, pero para ser eficaz debe invertir siempre en la dignidad y en las potencialidades de cada persona. Una auténtica justicia no busca tanto castigar, sino sobre todo ayudar a reconstruir la vida, tanto de las víctimas como de los culpables, así como de las comunidades heridas por el mal. No hay justicia sin reconciliación», recordó el Pontífice. 

Afirmó que «la dignidad de un hombre no se queda en la puerta de una celda” y enfatizó que el perdón es la herramienta fundamental para la reconstrucción de la paz social. Instó a las instituciones a ver en cada interno a un «hermano a recuperar» y no solo un error que ocultar.

Abogó para que desde la cárcel –que reconoció  es vista «como un lugar de soledad y desolación»–, se hagan «las gestiones necesarias para que exista la posibilidad de estudiar y de trabajar con dignidad», porque «siempre es posible volver a levantarse, aprender y convertirse en una persona nueva».

Recuerden siempre que una persona que se levanta después de haber caído es más fuerte que antes. Que el Señor les conceda paz, esperanza y la fuerza para volver a empezar, dijo el Pontífice.

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