
¡Puerto Rico no sabía lo que le esperaba! Por cuestiones de trabajo, Sofi y Majed empacaron maletas rumbo a la isla del encanto y, como era de esperarse, la pequeña Lunita se encargó de liderar la expedición. Entre compromisos y reuniones, la familia aprovechó cada hueco en la agenda para celebrar el Día de la Madre, transformando los momentos libres en una fiesta de risas y sol.

Según los reportes que llegaban desde la isla, Lunita se adueñó del paisaje: lo mismo conquistaba la arena de la playa que el agua de la piscina o los juegos de los parques. A estas alturas, ya es una verdadera «trotamundos»; recorre los aeropuertos con la elegancia y seguridad de quien desfila en una pasarela internacional, e incluso —con una audacia que nos hace reír a todos— ¡ya intentó probar suerte con las tarjetas de crédito en los cajeros automáticos!
Y como una aventura no está completa sin una travesura, en plena calle de San Juan se encontró con unos gallos que no pudieron escapar de su energía, pues corrió tras ellos con una determinación envidiable antes de premiarse con un delicioso helado.
A pesar de su agenda tan apretada, no se olvidó de sus fans principales: llamó a “Mamá Foyi” y a Papá Javi para hacerles una demostración de sus nuevas destrezas acuáticas, chapoteando con una alegría que traspasaba la pantalla.
Ahora toca el regreso a la normalidad: a su guardería, a esos lunes de oratoria donde relata con seriedad las novedades de sus muñequitas, sus libros y sus castillos de bloques. Pero el regreso tiene un premio especial: estrenar su propio parquecito de arena, una obra diseñada con ingenio por Majed y, por supuesto, construida bajo la rigurosa y detallista supervisión de Sofi.
