
Cómo corre el tiempo. Han pasado ya dos años desde que Lunita llegó a este mundo: pequeñita, perfecta, preciosa y llena de vida. Hoy continúa su recorrido de la mano de sus padres y de todos quienes la amamos. Tiene mucha personalidad, es vivaz, aprende rápido, disfruta de sus clases de música, lidera caminatas, elige sus propios menús y, ante todo, es la expresión misma del amor.
Lunita ignora las fronteras geográficas, Su cariño abraza a sus padres, a la tía Isa, a sus abuelos árabes y ecuatorianos, a sus hermanas. Pero si hay algo que enciende su chispa es el juego con sus primas Angie y Kamilita, con quienes corre y juega sin importar el viento, la lluvia, el calor o el frío. Disfruta también de Sky, la mascota de la familia.
Es espontánea en sus presentaciones escolares y, en el aula, responde con seguridad: “Here, aquí o presente”. Así lo hizo especialmente hoy, en su cumpleaños, cuando la tutora mencionó su nombre y anunció su celebración; Lunita no vaciló en levantarse y mostrar su manito con sus dos años.

Angie y Kamila se unieron al festejo con la importancia de su personalidad.. Decidieron espontáneamente que debían ir vestidas de princesas y así acudieron a la guardería para sorprenderla junto a Sofi y Majed. Más tarde, en su hogar, apagó las velitas y su cumpleaños fue coreado en tres idiomas: Inglés, español y árabe.
Mi bella niña es, y seguirá siendo, un puente de luz entre familias y culturas diferentes, pero profundamente unidas en el afecto. ¡Que Dios bendiga siempre a mi pedacito de vida!
