
Kamilita, al finalizar su prekinder
—Gracias, Dios, por la tierra y el cielo, por crearme a mí misma, por papá y por mamá, por mi escuelita y maestras…
Esa fue la canción que Kamilita cantó hoy frente a sus compañeritos, en la ceremonia de graduación de prekinder. Su figurita, sus gestos, su voz me estrujaron el corazón, mientras mi mente traía a la memoria el milagro de su nacimiento, sus carcajadas, sus berrinches memorables, la búsqueda de gatitos y del pájaro carpintero con las que recreábamos nuestras mañanas.
Mi pequeña kamilita ha esbozado ya esa personalidad solemne, que defiende su espacio con firmeza, que gesticula sus manitos para dramatizar sus narraciones, que garabatea sus primeros números, letras y figuras con habilidad increíble-

Kamilita con Elisita, su madre
Todo su pequeño universo quedaba resumido ahí, en ese pedacito de gente que empieza a abrirse a la vida. Verla allí, junto a sus maestros y amigos, presumiendo sus logros ante la mirada de su mamá —que la guía y la moldea cada día con un amor infinito—, fue un verdadero regalo.
¡Que Dios guíe siempre los pasos de mi pedacito de cielo!
