
Entre globos, flamingos y dinosaurios, mi Kamilita celebró sus cinco añitos, exactamente como lo soñó. Ella misma fue la artífice de su festejo al elegir a Pikachu como protagonista, un personaje que no solo decoró su pastel, sino que inspiró su vestido amarillo y los detalles que mamá preparó con amor.
Su gusto por la naturaleza nos llevó al Jardín Botánico de San Petersburgo. Ahí, entre el elegante andar de los flamingos y las risas imitadas por una pícara cacatúa, Kamilita disfrutó de un día inolvidable junto a su hermana Angielisita, su prima Lunita, su Titi y los abuelos.
El momento cumbre llegó luego con la visita al parque de los dinosaurios, esos gigantes que dominaron la Tierra hace milenios. Allí estaban, diversos, de cuellos altos unos, pequeños y redondos otros, voladores unos pocos. Aunque estáticos en el parque, cobraron una vida vibrante en su imaginación infantil. Después de un alegre recorrido en trenecito, el intenso calor de la mañana encontró su remedio en el parque de agua, en donde las pequeñas jugaron hasta el cansancio.

La abuela, que no se pierde ninguna de estas peripecias, apuró el paso como pudo, para disfrutar de estos bellos lugares y de la contagiosa felicidad de sus chiquillas..
A sus cinco años, Kamilita es el reflejo de una fuerte personalidad: despierta, bromista, sumamente tierna y a la vez de históricas rabietas. Destaca en sus tareas escolares y no se rinde ante los retos deportivos. En definitiva, una pequeña que abraza la vida con la misma fuerza con la que llegó y el mismo coraje con que su madre la trajo al mundo
