PAPA LEÓN XIV: UNA PAZ DESARMADA PUEDE SANAR LA HISTORIA

Ciudad del Vaticano.- El 2026 debe ser el año donde se dejen de «afilar las espadas» de la opresión para empezar a liberar a los hermanos de las cadenas del hambre y del olvido, dijo el Papa León XIV en su primer mensaje de año nuevo.  Instó al mundo a iniciar el año como un tiempo de renacer, de libertad y fraternidad, recordando que solo una paz desarmada y confiada puede sanar la historia.

En la primera misa del año 2026, celebrada en la Basílica de San Pedro, el Papa León XIV marcó la hoja de ruta espiritual para el nuevo año con una homilía cargada de realismo social y esperanza. Su mensaje central fue un llamado urgente a abandonar la violencia y centrar la mirada en los más vulnerables del mundo.

El Sumo Pontífice introdujo un concepto que ha resonado en toda la comunidad internacional: la «paz desarmada y desarmante». Según el Papa, la figura de Jesús en el pesebre es la prueba de que Dios no eligió la fuerza para transformar el mundo.

«Jesús vino al mundo desarmado y desarmante», expresó el Santo Padre. «Desarmado porque no posee más que el amor, y desarmante porque su ternura tiene el poder de disolver la dureza de nuestros corazones y despojarnos de nuestros prejuicios». Con estas palabras, León XIV instó a las naciones y a los individuos a «bajar las armas» del lenguaje y del juicio para dar paso al encuentro.

JESÚS OYE EL GRITO DE LOS POBRES

En un tono de profunda sensibilidad social, el Papa recordó que la paz es inseparable de la justicia. Enfatizó que «Jesús oye el grito de los pobres porque ese fue Su propio grito», recordando que una sociedad que ignora el clamor de los necesitados no está en paz, sino simplemente «anestesiada».

El mensaje fue claro: el bienestar de una nación se mide por su capacidad de respuesta hacia los más débiles. 

UN LLAMADO A LA PAZ Y A LA RECONCILIACION

Al concluir la celebración, León XIV invitó a la familia humana a imitar la actitud de la Virgen María: «guardar y meditar» en el corazón antes de actuar con impulsividad. Hizo un llamado especial a los líderes de opinión y comunicadores para ser puentes de verdad y no muros de división.

LA PAZ NO SE IMPONE, SE APRENDE

Inspirándose en san Agustín, León XIV recordó que en María “se hizo hombre quien hizo al hombre”, revelando así el rasgo esencial del rostro de Dios: la gratuidad absoluta de su amor. Insistió en que Dios se presenta “desarmado y desarmante, desnudo, indefenso como un recién nacido en la cuna».

«Y esto para enseñarnos que el mundo no se salva afilando las espadas, juzgando, oprimiendo o eliminando a los hermanos, sino más bien esforzándose incansablemente por comprender, perdonar, liberar y acoger a todos, sin cálculos y sin miedo», exclamó.

Deja un comentario