UN DIA MÁS DE MAGIA Y BELLEZA

La tarde transcurría entretenida y soleada, en perfecta sintonía con la nueva presentación artística de mis pequeñas en el teatro Mahaffey, de San Petersburgo. Ataviadas con sus vestidos rojos, transmitían su emoción y alegría. Sus padres, abuelos y tía también vestíamos nuestras mejores galas.

—¡Apúrate, mamá! No tenemos todo el tiempo del mundo, tienes que darnos los últimos retoques en el peinado —urgía Angielisita con esa dulce impaciencia de la infancia, mientras tomaba de la mano a Kamilita para guiarla al interior del teatro. —No, mira, ¡yo ya tengo listos mis lacitos! —replicó la pequeña con un toque de pícardía. 

Con esa prisa cómplice, se deslizaron hacia el interior del teatro, en cuyo camerino vibraba el suspenso y la emoción de los artistas.

De pronto, el murmullo de la sala cesó y el gran telón se abrió de par en par. Allí estaban las  estrellas, grandes y pequeñas, cobijadas por la magia del escenario. Y entonces, llegó el momento esperado ¡luces, música y acción! Mis pequeñas bailarinas aparecieron con su gracia infinita; girando sus manitos, contorneando levemente su  cintura y’deslizándose sobre sus piececitos. Fueron minutos breves, pero suficientes como para quedar grabados en nuestra memoria y corazón.  

Así transcurrió un  día más en el crecimiento y la formación integral de mis pequeñas.

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